El shiatsu o masaje japonés hunde sus raíces en la milenaria medicina tradicional china.

 

El shiatsu, tal y como hoy se conoce, apenas tiene 200 años de vida,  su antecedente más remoto se encuentra en el método del Anma, originario de China. Anma significa literalmente presionar-frotar, así como quitar-llamar. Posteriormente, los japoneses sentaron las bases de su técnica y tratamiento.

 

Basada en los conceptos Ho (dar energía) y Sha (quitar energía), esta terapia alternativa se emplea para canalizar correctamente la energía que fluye por el organismo. Para ello ejerce presión con los dedos o la palma de la mano sobre distintos puntos de los meridianos que recorren el cuerpo.

 

Estos canales energéticos y sus puntos vitales son los mismos que estableció la medicina tradicional china para sentar las bases de la milenaria acupuntura. Sin efecto secundario alguno, relaja, potencia el sistema linfático, tonifica el sistema nervioso y eleva el tono vital.

 

El shiatsu es un sistema de masaje, pero también una terapia con todas las de la ley.  Se trata de una técnica complementaria para tratar muchas enfermedades concretas, así como para mantener un buen estado de salud.